
La primera idea parte de la reivindicación del tiempo detenido, de la visión de lo que queda tras la agitación. Cualquier día, sobretodo en este occidente rico y estresado, nos movemos, atendemos a nuestros asuntos; hasta perdernos en nuestra prisa.
Queremos tener control de nuestra vida, de la vida, pero no somos más que accidentes. Porque somos meras anécdotas en un mundo que a nuestro lado parece inalterable, imperecedero.
La imagen de la que partía este cúmulo de ideas era la de una piedra ciclópea. Un plano inalterable la contempla en toda su quietud: lo que se mueve es la gente a su alr
ededor, la luz del sol en el cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario